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Ciudades inteligentes: un mercado de 1,5 billones de dólares

Ana García - 7:59 - 1/09/2017
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    Foto: Archivo

    Por primera vez en la historia hay más gente viviendo en zonas urbanas que rurales. De este modo, alrededor del 55% de la población mundial vive en ciudades, lo que supone una actividad económica que se traduce en más de 60 billones de dólares. Y se espera que estas cifras crezcan todavía más con el paso del tiempo.

    De hecho, para 2050 se estima que el 70% de la población vivirá en ciudades y que el mercado de las Smart Cities supondrá 1,5 billones de dólares para 2020, superando los 250 valores cotizados en las industrias de infraestructuras, construcción, energía, seguridad o movilidad, entre otros. Así se deriva de un estudio elaborado por el banco de inversión Bank of America Merrill Lynch, el cual analiza el auge de las ciudades inteligentes y su impacto en la economía de los países.

    ¿Pero cómo se puede definir este concepto? Según, Sarbjit Nahal, responsable de inversiones temáticas de Bank of America Merrill Lynch, "una ciudad inteligente es una ciudad innovadora que usa las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y otros medios para mejorar la calidad de vida, la eficiencia del funcionamiento y los servicios urbanos, así como la competitividad, mientras se vela porque se responda a las necesidades de las generaciones presentes y futuras con respecto a los aspectos económicos, sociales, ambientales y culturales".

    Entre los anteriores objetivos, Nahal destaca algunos éxitos como "lograr recortes del 30% en el consumo de energía y la delincuencia, y del 20% en los retrasos en el tráfico y la pérdida de agua". Es por ello que toda Smart City que se precie deberá contar con infraestructuras como paneles solares, luces LED conectadas, sensores de congestión de transporte, drones, coches autónomos, una flota de vehículos comunicados, aplicaciones de aparcamiento, monitoreo de agua, logística y transporte inteligente, sensores de gestión de residuos o infraestructura de banda ancha, entre otros.

    Servicios todos ellos que suponen un potente nicho de mercado para las compañías especializadas en estas industrias. Y de ahí, el fuerte impacto económico de las ciudades inteligentes. Desde Bank of América Merrill Lynch destacan seis puntos de entrada para los inversores que deseen acceder a este campo: infraestructuras, construcción, vivienda, seguridad y protección, energía y movilidad; siempre bajo la etiqueta de inteligente. Y en todo ello se cuela la digitalización, donde tendrán especial éxito tecnologías disruptivas como la banda ancha, el 5G -se prevé que será 100 veces más rápido que el 4G-, el Big Data, el Cloud, el Internet de las Cosas o la Inteligencia Artificial, los cuales afrontan un alto escenario de crecimiento.

    Así por ejemplo, el número de usuarios de Internet pasaría de 2.900 millones de hoy a 4.000 millones para 2020; mientras que el de aparatos conectados variaría de los 25.000 millones actuales a los 50.000 millones para 2020, según Bank of America Merrill Lynch. Con esta conectividad permanente, impulsada por la digitalización, se podrían lograr los cambios demográficos, económicos, medioambientales, sociales y de infraestructuras que las ciudades inteligentes llevan aparejados.

    Oportunidad en sostenibilidad

    Otro de los sectores donde el auge de las ciudades inteligentes puede generar oportunidad de negocio es en aquellos proyectos basados en la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente. Así, en palabras del responsable de inversiones temáticas de Bank of America Merrill Lynch, "las ciudades inteligentes están liderando el camino en la lucha contra la contaminación".

    Un ejemplo de ello es el caso de Londres que cuenta con tarifas de congestión -tasa que se aplica a determinados conductores que circulan en la zona central de la ciudad- o los árboles inteligentes de París y los sistemas de iluminación conectados y drones para controlar la contaminación y las emisiones. En esta línea, Nahal reconoce que las ciudades inteligentes son también una de las fuerzas impulsoras que están detrás de la adopción de tecnologías limpias como la solar y los vehículos eléctricos.

    Estas novedades podrían traducirse también en una mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. De hecho, tal y como defiende Nahal, "los residentes de la ciudad deben ser los mayores ganadores a través de un mejor compromiso entre éstos, empresas y Gobierno".

    Así por ejemplo, los ciudadanos pueden reportar problemas de servicio a la ciudad a través de cualquier dispositivo conectado a Internet, mientras que el sistema operativo puede analizar las redes sociales e Internet para buscar referencias a problemas o necesidades de la ciudad como delincuencia, baches en la calzada o iluminación deficiente. Por otro lado, el Gobierno podría comunicarse directamente con los ciudadanos a través de funciones push-to-call (pulsa y habla), medios de comunicación social y mensajería para recopilar comentarios sobre el servicio, informar sobre acciones o promover la participación de la comunidad.

    Entre las ciudades más inteligentes destacan: Singapur, Londres, Nueva York, París y Tokio, según se deriva del análisis de Bank of America Merrill Lynch. 

    Reducir la brecha digital

    Los más escépticos ante esta perspectiva guiada por la fuerza de la digitalización apuntan a este tipo de ciudades asentadas en la innovación y las nuevas tecnologías podrían aumentar la brecha digital que ya existe en la actualidad, no solo entre países, sino también entre ciudadanos.

    No obstante, en palabras de Nahal, las Smart Cities están contribuyendo a que ocurra precisamente lo contrario: "están ayudando a superar la brecha digital ofreciendo a un mayor número de personas acceso a Internet de alta velocidad y asequible". En este sentido, el responsable de inversiones temáticas de Bank of America Merrill Lynch defiende que el número de usuarios de Internet se ha multiplicado por siete de 2000 a 2015.

    A pesar de todo ello, queda mucho camino por mejorar, ya que tal y como destaca la investigación, más del 80% de las ciudades del mundo muestran signos de fragilidad. Asimismo, el estudio apunta a que las ciudades están llegando a un punto de inflexión en muchas cuestiones: instituciones débiles y mala gobernanza; infraestructuras inadecuadas; crecimiento de la desigualdad -el 75% de las ciudades están peor que hace 20 años-; alojamiento -se necesitan 1.000 millones de nuevas casas-; crimen -se encuentra en lo alto de las preocupaciones de los ciudadanos-; cambios mediambientales; y riesgos como la ciberseguridad o el terrorismo, entre otros.

    Todo ello dibuja un escenario de posibles cambios y también de oportunidades desde el ámbito empresarial, ya que "el éxito o el fracaso en el cumplimiento de los desafíos más apremiantes se decidirá en estas ciudades", destacan desde Bank of America Merrill Lynch. Es por ello que el sector privado se encuentra ante la necesidad de fomentar más y mejores plataformas legales y de regulación para prosperar y atraer socios internacionales.

    Los mercados más atractivos para invertir

    Entre los mercados más recomendables para invertir en infraestructuras destacan algunos como Singapur, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Noruega, Suecia, Malasia, Estados Unidos, Reino Unido o Países Bajos. Así lo asegura el 'Índice global de inversiones en infraestructura 2016' de Arcadis, que tiene en cuenta el atractivo para la inversión en base a parámetros como la facilidad para hacer negocios en el país; la tasa de impuestos; el PIB per cápita; la política del Gobierno; la calidad de las infraestructuras existentes; y, por último, la disponibilidad de financiar deuda. 

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