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La guerra entre Amazon y Walmart tira a la baja los precios y desata presiones deflacionistas

Jose Luis de Haro (Nueva York) - 15:18 - 20/06/2017
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  • La pugna entre los minoristas desatará una ola de fusiones en el sector

Amazon Fresh, el concepto de supermercado de Amazon. Foto: Reuters

El anuncio de compra de Whole Foods Market por parte de Amazon supone un golpe maestro por parte de la compañía de Jeff Bezos y su esfuerzo por dominar el sector minorista estadounidense. Con una capitalización de mercado de casi 481.000 millones de dólares, la de Seattle ha jugado bien sus cartas, entrando de lleno en el mercado de alimentos orgánicos con acceso a más de 460 establecimientos físicos en tres países (Estados Unidos, Canadá y Reino Unido) y cerca de 8 millones de consumidores semanales.

De momento, según los detalles dados a conocer de esta operación, por la que Amazon desembolsará 42 dólares por título, véase alrededor de 13.700 millones de dólares, Whole Foods seguirá operando de forma independiente bajo su misma marca y conservando buena parte de sus proveedores. Si echamos un rápido vistazo podemos considerar esta cadena de supermercados de gama alta como un activo que inicialmente sólo debería preocupar a otros gigantes de la industria, como Walmart, por la nueva capacidad de distribución física que ofrece a la minorista online, cuyas tiendas físicas se limitan a un pequeño número de establecimientos de Amazon Fresh y sus nuevas librerías, Amazon Books.

Al fin y al cabo, los que residen en Estados Unidos son conscientes de los elevados precios que implica hacer la lista de la compra en Whole Foods. Precisamente este asunto ha sido uno de los lastres que ha pesado sobre la capitalización bursátil de la compañía y que ha permitido que Bezos hacerse con la empresa a precios que no veíamos casi desde 2011. No debemos olvidar que Whole Foods fue acusada de abusar con los precios de algunos de sus productos, algo por lo que fue multado tanto en Nueva York como California.

Sin embargo, el plan de Bezos va más allá de la costosa comida orgánica, que a este lado del Atlántico suele ser costosa incluso aunque Whole Foods cuente con un derivado de sus establecimientos bajo el nombre de 365, donde ofrece marcas a precios más baratos. El pasado viernes, el propio consejero delegado de Whole Foods, John Mackey, insistió en que Amazon "no será tan estúpido como para cambiar los altos estándares que avalan a la cadena de supermercados pero sí que abrió la puerta a que, con el tiempo, "podríamos ver otro tipo de formatos que no tendrían porque ser nombrados Whole Foods Market, que tienen que cumplir con nuestros estándares".

Más inversiones y fusiones a la vista

"Las 460 tiendas de Whole Foods Markets (principalmente ubicadas en Estados Unidos) son probablemente la principal atracción para Amazon, ya que las tiendas servirán como centro inicial para construir una red de distribución razonable", explica en un informe obtenido por elEconomista.es, Patrik Lang, jefe de análisis de renta variable en Julius Baer, quien señala que la compañía de Bezos tendrá que realizar otras inversiones significativas, incluyendo futuras adquisiciones, para ganar la masa crítica necesaria que altere el espacio minorista la alimentación en el país. No pasemos por alto que Walmart opera alrededor de 5.000 tiendas en Estados Unidos.

"Aunque el impacto a largo plazo de este movimiento es difícil de predecir, estamos inclinados a considerar el acuerdo como una mala noticia para el sector, con la excepción quizás de los futuros objetivos de adquisición por parte de Amazon en dentro de la industria", avisa Lang.

De esta forma, los expertos apuntan que de forma casi inmediata, Amazon podría planear ya incluir parte de su selección de productos no orgánicos y mucho más baratos para comenzar a distanciar a Whole Foods de su actual imagen. A pie de calle muchos estadounidenses se refieren a la cadena de supermercados como "Whole Paycheck", es decir, "todo mi salario" para referirse a los elevados precios de la compañía.

La entrada en juego de Amazon, conocido por su competencia en los precios de sus productos gracias a la efectividad de sus operaciones, pone en jaque no sólo a la minorista Walmart, la más grande del mundo, sino que también podría entorpecer la marcha natural de los precios, en un momento en que la Reserva Federal busca un repunte de la inflación para seguir justificando futuras subidas de tipos.

En este sentido, aunque llevará algo de tiempo hasta que Amazon alcance una cuota de mercado considerable dentro del sector de la alimentación, algo que requerirá esfuerzos tanto del lado logístico como de marketing, competidores como Walmart responderán con otras estrategias "que podrían poner presión en los precios a lo largo de todo sector alimenticio en Estados Unidos" advierte el director de análisis de Julius Baer. "Walmart y Amazon tienen la capacidad de invertir fuertemente en los precios y es probable que esto sea doloroso para el sector, especialmente para las compañías más pequeñas, algo que podría desencadenar más actividades de fusiones y compras", aclara Lang.

Amazon: ¿presiones deflacionistas?

El impacto que podría tener la avanzadilla de Amazon dentro del sector de la alimentación durante los próximos meses y años se produce en un momento en que la minorista online ya ha acorralado a muchas otras competidoras de "ladrillo y mortero" como se conoce en la jerga financiera a las cadenas convencionales, como Walmart y Target. Un incremento en la guerra de precios entre los distintos competidores no llega en el mejor momento desde el punto de vista económico, según los economistas.

"Hemos visto una notable debilidad en los precios de la ropa, la atención médica y los coches en los últimos tres meses, estamos hablando de caídas relativamente amplias", indica Joseph LaVorgna, economista de Deutsche Bank en Nueva York. En un informe del que se hizo eco la CNBC, David Rosenberg, economista y estratega de Gluskin Sheff, puso de manifiesto que Amazon se dispone a remodelar toda la industria alimentaria, una situación "deflacionista" desde su punto de vista. De hecho, Rosenberg vaticina "una guerra de supermercados de proporciones históricas" que tendrá un efecto significativo en una industria "que ya ha tenido que enfrentar las crecientes presiones competitivas de las operaciones de comercio electrónico así como de compañías extranjeras".

Mientras que algunos economistas no consideran que las ramificaciones de esta fusión vayan a tener un impacto tan inmediato y puedan realmente afectar los precios a gran escala, la pregunta que ronda la cabeza de muchos es hasta qué punto la estrategia a medio y largo plazo de Amazon logrará también destartalar los precios. Los alimentos representan aproximadamente el 14,6% del Índice de Precios al Consumidor. Este porcentaje es significativo, pero sólo alrededor un tercio del peso de la vivienda y por debajo del transporte.

Dicho esto, en los últimos tres meses, la tasa anualizada de la inflación subyacente (que deja de lado los alimentos y la energía) medida según el índice de precios al consumidor es sorprendente baja, en el 0,048%. Para poner esta cifra en perspectiva, es importante destacar que sólo han habido otras dos ocasiones desde 1965 en que esta tasa de crecimiento ha sido menor. La última vez que esto ocurrió fue entre diciembre de 2009 y febrero de 2010 (-0.17%) y previamente entre octubre de 1982 y diciembre de 1982 (0.0%). "En ambos casos, la economía estaba saliendo de la recesión", destaca LaVorgna.

El rumbo de la Fed

Esta situación no hace más que complicar más el debate sobre el rumbo de la política monetaria y la economía que enfrenta tanto la Reserva Federal como los legisladores en Washington. La idea que apunta que operaciones como la de Amazon por sí mismas, no pueden fomentar la deflación, se deja notar ya en el seno de la Fed. Distintos altos funcionarios del banco central, como el presidente de la Fed de Nueva York, William Dudley, han indicado que aunque las lecturas de la inflación han sido moderadas este año, la tendencia volverá al nivel del 2% el próximo año y esto justificaría su intención de seguir endureciendo la política monetaria.

Es importante destacar que la Fed cuenta con una visión más analítica sobre la inflación. De hecho, sus funcionarios suelen poner mayor atención a la inflación subyacente e ignorar la volatilidad de los precios de los alimentos y de la energía. También prestan especial atención al deflector del consumo privado, cuyas últimas lecturas también indican cierta debilidad. A la espera de lo que pueda ocurrir en los próximos meses, recordemos que el Comité Federal de Mercados Abiertos dejó la puerta abierta para una tercera subida de tipos este año y espera otras tres en 2018, muchos expertos siguen expectantes la estrategia de Amazon y el impacto que su asalto al sector de la alimentación puede suponer para los precios, la inflación y el resto de la industria.

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