Economía

Los mercados latinos caen en picada por estampida de inversores

Se derrumbaron todos los mercados en latinoamérica.

Los mercados de monedas y acciones de América Latina se desplomaron, debido a la estampida de inversores liquidando activos locales ante el recrudecimiento de la aversión global al riesgo, tras la depreciación del yuan de China.

El gigante asiático dejó que su moneda se debilitara a menos de 7 unidades por dólar el lunes, tocando un mínimo de 11 años, en una escalada de la guerra comercial entre Washington y Pekín.

Las divisas de la región emularon el movimiento del yuan.

El real brasileño se desvalorizó un 1,36% y el índice de acciones Bovespa retrocedió un 2,05%.

El peso mexicano se hundió un 1,28%, al tiempo que el referencial índice bursátil S&P/BMV IPC lo hizo en un 1,39%.

"Esta es una situación desafortunada que promete un enfriamiento del crecimiento global, que le da razón a las últimas revisiones a la baja de las estimaciones de organismos como el FMI", dijo Wilson Tovar, economista principal de la correduría Acciones y Valores, en Bogotá.

El peso colombiano marcó un cierre mínimo récord de 3.456 unidades por dólar, con una caída intradía de 2,13%, debido a que con la fortaleza global del dólar el país mostraba una mayor vulnerabilidad en las cuentas externas. El índice COLCAP cayó un 2,62%.

El peso chileno anotó una caída de 1,04% a su mínimo nivel en más de tres años y medio frente al dólar, en tanto que el principal índice de la Bolsa de Comercio de Santiago, el IPSA, retrocedió un 2,32%.

En Perú, el Banco Central colocó swaps cambiarios por 1.200 millones de soles, la mayor operación de este tipo en más de tres años, para frenar la caída del sol que cerró con una caída de un 0,92% y tocó en la sesión un mínimo de dos años y medio. El referencial selectivo de la bolsa cedió un 0,8%.

El peso argentino interbancario cayó un 1,8% y el índice Merval del mercado bursátil lo hizo en un 1,2%, con el riesgo país que se disparaba 75 puntos básicos a 904 unidades, lo más alto en ocho semanas y arrastrando el desarme de carteras de activos.

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