Economía

La Argentina que le deja Macri a Fernández

El presidente argentina, Mauricio Macri. Foto: Reuters.

El martes asume Alberto Fernández en medio de una profunda recesión económica y alta inflación. Cambiemos, el partido de Mauricio Macri, llegó en 2015 y se va cuatro años después sin haber conseguido ninguno de los objetivos que les había prometido a sus votantes: pobreza cero, resolver la inflación, quitar el cepo cambiario, que los trabajadores no paguen impuesto a las ganancias y transparencia en las instituciones.

Mientras que tres de cada diez argentinos eran pobres en 2015, hoy la cifra se incrementó a cuatro. El 40,8% de las personas vivió sin poder cubrir sus necesidades básicas, de acuerdo al Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. La cifra correspondió al tercer trimestre, luego de lo cual volvió a acelerarse la inflación, por lo que se espera que la pobreza aumente aún más para el diciembre.

Uno de los factores más relevantes para generar este efecto fue la disparada inflacionaria, que inició desde 2015. En ese año, los precios habían subido 27,5%, pero fue 'in crescendo' desde entonces, al punto de que cerrará 2019 con un 55,6%, de acuerdo al Relevamiento de Expectativas del Mercado. Según ese sondeo del Banco Central, este año terminará con una recesión del 3%, lo que arrastrará a una caída de la economía del 1,7% en el próximo y recién podrá generarse un crecimiento del 1,6% para 2021.

Apenas llegó a la Casa Rosada, Macri quitó el cepo cambiario que había impuesto Cristina Kirchner, que consistía en regular la compra de divisas para ahorro y turismo. Inmediatamente después de esto, el dólar se disparó más del 30% en un solo día, lo que impactó de forma directa en los precios minoristas. Desde entonces, las devaluaciones, los incrementos desmedidos de las tarifas públicas y la concentración de algunas empresas generaron nuevos aumentos.

El presidente saliente había prometido que los trabajadores no pagarían más impuesto a las ganancias. Sin embargo, no sólo lo mantuvo, sino que por la inflación cada vez más empleados se encuentran grabados por ese tributo.

La "transparencia en las instituciones" es otro de los estandartes que el neoliberal partido Cambiemos agitó en el final de su mandato. El latiguillo no se ve inhibido por las abundantes denuncias de corrupción contra el propio Macri y su gabinete. Sin remontarse a casos del inicio de la gestión, el viernes pasado fue procesado por negociaciones incompatibles el ex ministro de Energía Juan José Aranguren, además de por encubrimiento la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso. El otrora funcionario benefició desde su cargo a Shell meses después de haber sido presidente ejecutivo de la filial argentina, mientras que Alonso no lo evitó.

En palabras de Alberto Fernández, Macri le dejará "tierra arrasada". Incluso reconoció que no será un camino fácil el que emprenderá desde el 10 de diciembre para mejorar la economía. Sus primeros pasos se orientarán a resolver la pobreza, según adelantó, para lo que creará un sistema de subsidios a las familias más carenciadas para la compra de alimentos. Otra de sus prioridades será renegociar la deuda estatal, que asciende a 310.000 millones de dólares. Para lo primero nombró al ministro de Desarrollo Social a Daniel Arroyo y para lo segundo a Martín Guzmán, quien trabajó codo a codo con Joseph Stiglitz. El nóbel de Economía incluso elogió la designación de varios de los funcionarios de Fernández luego de que fueran anunciados, una clara señal de tranquilidad para los mercados, que esperan atentos a las novedades de un país en crisis.

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