Economía

Buenos Aires se acerca a la quiebra y enciende las alarmas en Argentina

  • El principal distrito del país negocia contrarreloj con sus bonistas
  • El 26 de enero, la provincia entrará en bancarrota si no hay acuerdo
Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Reuters.

La provincia de Buenos Aires es el más grande de los 23 estados provinciales de Argentina: tiene un superficie similar a la de Italia y allí viven 16 de los 42 millones de argentinos. Y está en serios problemas. En los próximos días podría entrar en bancarrota si no acuerda con sus bonistas una prórroga a un bono que vence el 26 de enero por 275 millones de dólares.

Su nuevo gobernador, Axel Kicillof, exministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner, ya adelantó que no podrá pagar ese compromiso y pide que le den tiempo hasta mayo. Y el presidente argentino, Alberto Fernández, de la misma coalición peronista, adelantó que no auxiliará al gobernador con fondos de la Nación. El posible default de la provincia que concentra el 70% del PIB argentino es sólo la punta del iceberg de un problema más grande: ¿está Argentina al borde de otra crisis de deuda?

En los hechos, la provincia de Buenos Aires es el estado que más debe. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), adeuda unos 12.000 millones de dólares, el mismo monto que hace seis años y equivalente a un año de recaudación. Al asumir en diciembre, Kicillof acusó a su antecesora, la macrista María Eugenia Vidal, de haber dejado un "Estado quebrado", con fondos insuficientes hasta para pagar los salarios. Vidal asumió diciendo prácticamente las mismas palabras a fines de 2015. En definitiva, según los analistas, Buenos Aires está tan mal como en la última década.

Axel Kicillof negocia con los bonistas una prórroga en el pago de la deuda hasta el 1 de mayo 

¿Por qué asusta entonces el posible escenario de cese de pagos? El reconocido economista Miguel Kiguel sostiene que el vencimiento de enero "no es el más complejo", sino que la provincia tiene un año muy comprometido en materia de deuda: "En junio vencen otros 700 millones de dólares y en el medio hay un bono de unos 100 millones de euros, y la provincia no tiene el dinero ni la capacidad de emitir nueva deuda para pagar". Para el experto en finanzas, el drama aparece porque Buenos Aires es un ejemplo de que "a la Argentina se le ha cortado el chorro del financiamiento", por lo que, "cada vez que llega un vencimiento es un problema, un desafío que enfrentan tanto el gobierno provincial como el nacional".

El drama verdadero

El posible default de Buenos Aires hizo que el peso se devaluara más en los últimos días y cayeran otros bonos soberanos locales. El lunes 14 de enero, el Gobierno anunció que estaba negociando en Nueva York y en Buenos Aires con sus tenedores de deuda una prórroga en el pago. El bono en cuestión fue emitido por el gobernador kirchnerista Daniel Scioli en 2011, tiene una tasa de interés de 10,8% anual y se rige por las leyes estadounidenses. Su pago estaba previsto realizarse en enero de 2019, 2020 y 2021. Ahora, Kicillof pide prorrogar a mayo al pago de este año y tiene escasos días para lograr un acuerdo.

Dos analistas consultados por elEconomista se mostraron "optimistas" con que se evite un default. Y destacan que el "verdadero drama" que tienen los inversores es la negociación del Estado Nacional con el Fondo Monetario Internacional y los tenedores de bonos privados. "La deuda 2020 técnicamente es impagable: hay acuerdo (de renegociación) o hay default", sostienen a este diario desde un banco extranjero. El Gobierno de Fernández habilitó un canal para que los bonistas hagan sus propuestas y le dio plazo a los bancos hasta el 31 de marzo para cerrar convenios.

Informes de PwC y Cippec, un prestigioso 'think tank' local, aseguran que Argentina enfrenta vencimientos de deuda por nada menos que 9 puntos de producto interno bruto. El reporte de PwC dice que este año, Argentina tiene que hacer pagos de capital por 48.868 millones de dólares y otros 14.838 millones en intereses. Agrava la situación que los pagos se concentran en el primer y segundo trimestre. El único atenuante es que el 37% de la deuda del Tesoro es con otros organismos del Estado local y otro 20% con organismos bilaterales, los que facilita la negociación. El restante 43% son títulos en poder de fondos privados, de los cuales un porcentaje similar fueron emitidos bajo una ley extranjera.

Tiempo de negociación

Acordar con los tenedores de deuda es el único camino. Argentina tiene vedado el crédito externo desde hace dos años. En 2018, debió acudir a un mega acuerdo con el FMI por 57.100 millones de dólares y desde entonces no volvió a emitir deuda a privados. Y ahora debe pagarlo. Es en este marco que se despertó la crisis en la provincia de Buenos Aires. Durante décadas, el Tesoro Nacional salió al rescate de las provincias cuando no podían afrontar sus pagos. Usualmente los presidentes utilizaron estos fondos para disciplinar a los gobernadores. De hecho, el adelanto de fondos para pagar deuda fue el pedido de una decena de mandatarios provinciales en sus primeros encuentro con Fernández.

Pero esta vez fue diferente. El nuevo presidente despertó la alarma el domingo pasado, durante una entrevista: "No podemos auxiliar a todas las provincias, ese auxilio simplemente no está previsto en las cuentas del Estado nacional". La noticia sorprendió a la Provincia y se avivaron rumores de ruptura en la flamante coalición gobernante. De inmediato, Buenos Aires y otras provincias comenzaron a adelantar sus negociaciones.

La deuda es el gran dilema argentino a estas horas. Fernández está dispuesto a pagar, pero con condiciones. Suele repetir que "necesitamos crecer para poder saldar los compromisos". Aunque las negociaciones parecen tener un andar cansino, desde el Gobierno aseguran que la negociación con el FMI comenzó incluso antes del cambio de Gobierno el 10 de diciembre pasado.

La misma elección del ministro de Economía es una muestra de vocación negociadora: Martin Guzmán es un joven economista experto en deuda pública del mundo emergente. Trabajó junto con el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, y tiene una as bajo manga: el Papa Francisco. El Vaticano será la sede en la que Guzmán, y la titular del FMI, Kristalina Georgieva, se cruzarán por primera vez como funcionarios, el 5 de febrero, durante un seminario organizado por la Santa Sede.

Pero no sólo Buenos Aires está comprometida. También la provincia patagónica de Chubut anunció el viernes que enviará a su Legislatura un proyecto para extender los plazos de pago. Azotada por el déficit fiscal, la gobernación busca prorrogar intereses por casi 100 millones de dólares que vencen este año. En este caso, los bonos están respaldados por regalías petroleras, principal industria del distrito.

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