Economía

Argentina se hunde en incertidumbre y reaparece el fantasma del 'default'

  • Tras su paso por Europa, Alberto Fernández se enfrena a su principal desafío: la deuda
  • Los analistas ya vaticinan la posibilidad del "default total" en el país
Bandera de Argentina. Foto: Archivo.

Otra vez, Argentina está entre la espada y la pared. Este año, afronta vencimientos de deuda pública por unos 22.800 millones de dólares y los analistas ya vaticinan la posibilidad del "default total". El país sudamericano cayó ocho veces en su historia en cesación de pagos, pero esta vez, no sería sólo una cuestión de no poder pagar. ¿Quiere el nuevo Gobierno de Alberto Fernández hacerlo sin quitas? ¿Sabe cómo reestructurar la deuda con el FMI y bonistas privados en tiempo récord? Estas son las últimas dudas que aparecen entre bancos, economistas y asesores de inversión.

Por estas horas, una delegación del FMI permanece en Buenos Aires negociando un acuerdo, y no sólo con el fondo, a quien se le debe poco menos de la mitad de los 100.000 millones de dólares que se buscan reestructurar. También para con los bonistas privados. Fernández, desde que asumió el 10 de diciembre pasado, dijo que apuntaba a reperfilar la deuda; es decir, sólo a cambiar los plazos de vencimiento de capital e intereses, sin apuntar a una quita. Sin embargo, ahora cambió su discurso y se acopló con el de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien pide que haya quitas de privados y del FMI, algo que está prohibido por el estatuto del fondo y ya fue rechazado por su presidenta del organismo, Kristalina Georgieva.

Moody's comentó que hay una "reciente incertidumbre respecto a la reestructuración" de la deuda soberana

Frente a esto, Moody's comentó que hay una "reciente incertidumbre respecto a la reestructuración" de la deuda soberana -que hoy está Caa2 y en revisión para una posible baja- y sobre "la habilidad del gobierno para pagar a los tenedores de bonos". Entre otras cosas, esto ya está "provocando un deterioro significativo en la adecuación de capital y en la liquidez de las aseguradoras". La correduría Balanz pidió que, tras las primeras reuniones con el fondo, el gobierno de Fernández presente algunas cifras "sobre la sostenibilidad de la deuda", cosa que no ha hecho aún. El Tesoro dijo que abrirá un periodo de 10 días para reunirse con los bonistas, lo que en el mercado juzgan como "corto" y "arriesgado".

Es la política...

La capacidad de pagar está, cada vez más, en duda y una de las razones es que, según la consultora Invecq, el equipo económico "está mostrando muy poco compromiso con el restablecimiento del equilibrio fiscal y posterior superávit primario". Fernández asegura que no pagará la deuda hasta que el país empiece a crecer, pero para muchos economistas, esto debiera ser al revés. Un informe de Delphos Invetement, por caso, destaca que una negociación exitosa de la deuda "es condición necesaria para que la reactivación sea una realidad".

Una mejor reducción de la baja del déficit fiscal supone para los expertos la suposición de mayores quitas a los bonistas. "Ello podría dificultar su aceptación", comenta Gustavo Ber economista del estudio homónimo. El banco Citi opinó en su último reporte sobre el país algo similar: "El enfoque para hacer que la deuda sea sostenible sin un ajuste fiscal inminente no es un buen augurio para los tenedores de bonos".

La preocupación por estas horas, sin embargo, es otra: el tema comienza otra vez a politizarse. Algunos exponentes de la coalición gobernante salieron encabezados por Cristina Fernández a criticar duramente al FMI. Para Fernanda Vallejos, diputada nacional oficialista Frente de Todos y titular de la Comisión de Finanzas del Congreso, el Fondo debe aceptar quitas porque "financió la especulación financiera y la fuga de capitales" que se dio, según dice, durante el Gobierno de Mauricio Macri.

"Entre junio de 2018, cuando ingresó el primer desembolso (del FMI), y noviembre de 2019, se fugaron de la economía argentina 40.650 millones de dólares en Formación de Activos Externos y 10.150 millones por salida de capitales especulativos, de acuerdo con el Banco Central", aseguró la diputada en un análisis reciente. Y añadió: "Esa salida considerable y continua de capital consumió la totalidad del préstamo del FMI y 6.000 millones de dólares más. Es, precisamente, lo que prohíbe el convenio constitutivo del organismo en su artículo VI".

Desde el otro lado de la campana, el diputado Luciano Laspina, de Junto por el Cambio, la coalición por la que fue electo Macri, aseguró que la deuda bruta con el sector privado y organismos multilaterales no supera el 58% del PBI; es decir, es un número inferior al de economías comparables. Por eso, le exige a Fernández que "deje de jugar al póker de la deuda" e inicie una reestructuración de la deuda como deben hacerse: "Poniendo en marcha un programa económico capaz de recrear la confianza".

Lo cierto es que tras el default de la crisis 2001-2002, la Argentina había logrado reducir su deuda pública a sólo el 10% del PBI, al asumir Macri a fines de 2015. Pocos entienden cómo menos de un lustro después, la tercera economía de la región puede volver a entrar en default. El tiempo se acaba y la incertidumbre reaparece.

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