Economía

Se ralentiza la renegociación de la deuda argentina por el coronavirus

  • El gobierno inyectará en el mercado el equivalente al 2% del PBI para paliar la crisis del coronavirus
Alberto Fernandez, presidente de Argentina Foto:Archivo

El Gobierno nacional decidió relantizar la reestructuración de la deuda externa ante el avance de la pandemia. Argentina se encuentra en etapa de transmisión local del coronavirus, por lo que el presidente, Alberto Fernández declaró la cuarentena obligatoria desde el viernes de la semana pasada para todas las actividades no escenciales. La prioridad de la Casa Rosada desde entonces giró en torno a mitigar el golpe económico que sufrirán los sectores más vulnerables, en un país donde la pobreza afecta a una de cada tres personas y el empleo informal al 40% de los ocupados.

Si bien el propio Palacio de Hacienda había planificado conseguir todos los avales para cerrar la renegociación del pasivo en moneda extranjera para el 31 de marzo, la escalada en la transmisión del virus modificó las prioridades del ministro de Economía, Martín Guzmán. Al no poder viajar por el mundo a dialogar con los bonistas, la semana pasada realizó una videoconferencia donde les explicó por qué el perfil actual de la deuda argentina no es sustentable al mostrarles la situación macroeconómica y sus proyecciones, calculadas antes de que esta gripe también debilite a Sudamérica.

El encargado de la cartera económica estimaba que, sin el efecto coronavirus, la recesión alcance el 1,5%, el déficit fiscal el 1,5%, la balanza comercial consiga un superávit de hasta el 3,8% y que el Banco Central termine con 50.000 millones de dólares de reservas.

Guzmán preveía que la reestructuración facilice el final de la crisis para 2021, donde el crecimiento real se ubicaría entre el 2,5% y el 3%, dependiendo que otras variables lleven al escenario malo u óptimo. El economista había calculado conseguir equilibrio fiscal recién para 2022 o 2023, que la balanza comercial se mantenga superavitaria pero con recortes y que esto desemboque en una acumulación de reservas internacionales, de modo que se alcancen los 62.000 millones de dólares para 2023.

Mayores vencimientos desde abril

La agenda original que había publicado Economía planteaba que el tema deuda sería resuelto para el 31 de marzo, aunque fuentes oficiales precisaron luego a elEconomistaAmérica que los plazos únicamente ofician de estimadores para dar idea del orden cronológico. La fecha no había sido elegida de forma arbitraria por Guzmán: desde abril comienzan los mayores vencimientos de este año, por lo que tener los títulos reestructurados ahorraría la tensión de lidiar con esos pagos o reperfilarlos, la estrategia más atractiva en este contexto.

La fecha límite no había sido elegida de forma arbitraria. Abril tendrá el pico anual de vencimientos. Las amortizaciones y los intereses sumarán 10.400 millones de dólares. Sin embargo, de estos, 6.400 millones de dólares consisten en obligaciones a saldar en moneda local dentro del Estado, por lo que se descuenta que los papeles serán renovados.

El presidente, Alberto Fernández, heredó de su antecesor, Mauricio Macri, una economía en estanflación (recesión con inflación) y una crisis de deuda. Las necesidades financieras para 2020 representan el 18% del PBI, de acuerdo a la consultora PxQ. Netas de las obligaciones intraestatales, estas bajan al 13%, pero siguen muy por encima del 5% planteado como objetivo por el FMI. En la actualidad, la deuda estatal representa el 88% del PBI. Sin los bonos en manos del sector público baja al 56%, también por arriba de la meta del Fondo: 40%.

Medidas contra el coronavirus

Para hacer frente a los efectos económicos de la pandemia sobre los sectores más vulnerables, el equipo económico inyectará en el mercado el equivalente al 2% del PBI con una batería de medidas inéditas. Le entregarán un ingreso familiar de emergencia de 10.000 pesos a aquellos de menores ingresos y le darán un bono de 3.000 pesos a los jubilados, pensionados y de 3.100 pesos para beneficiarios de la asignación universal por hijo y por embarazo. Asimismo, otorgarán financiamiento a tasa de interés real negativa para todas las Pymes que necesiten fondos para pagar los sueldos ante el parate de actividades y el Estado entregará otros créditos blandos para garantizar la producción y el abastecimiento de alimentos e insumos básicos.

Por el aislamiento preventivo obligatorio decretado el 20 de marzo, todas las personas deben permanecer en sus residencias y trabajar desde allí, a excepción de los vinculados a la producción de alimentos y al sistema sanitario, además de un puñado de otras profesiones. Si bien está prefijado que finalizará el 31 de marzo, se prevé que Fernández lo extienda a abril.

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