Economía

Cuenta atrás para Argentina: si no logra el visto bueno de los bonitas se declarará el 'default'

  • Las negociaciones abiertas por la deuda argentina presionan al dólar
El ministro de Economía, Martín Guzmán. Foto: Reuters.

El Gobierno negocia contrarreloj con los acreedores para acordar una reestructuración de la deuda externa por 68.000 millones de dólares. Si no se cierra un acuerdo antes del 22 de mayo, Argentina entraría oficialmente en default por primera vez después de la cesación de pagos de 2001. Las especulaciones detrás de estas conversaciones son aprovechadas por algunos de los grandes jugadores del mercado para fugar divisas, lo que genera inestabilidad y presiona contra Casa Rosada.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, les ofertó a los tenedores de bonos en moneda extranjera con ley estadounidense un canje por nuevos títulos con tres años de gracia, una quita del 5,4% del capital y del 62% de intereses. La tasa propuesta para los nuevos instrumentos consiste, en promedio, del 2,33%, muy por debajo del rendimiento de los actuales títulos (cerca del 8% anual), por encima del promedio internacional, que limita con cero. Esta propuesta caducó el 8 de mayo, pero consiguió un escaso aval entre los inversores, por lo que el presidente, Alberto Fernández, decidió extenderla mientras continúan con los diálogos.

Guzmán además se mostró abierto a recibir propuestas de los fondos de inversión, siempre que coincidan con los lineamientos del Palacio de Hacienda y del FMI. El organismo multilateral había calculado que se precisa un recorte de entre 55.000 y 85.000 millones de dólares en los pagos del pasivo en moneda extranjera para los próximos diez años. "El alivio de la deuda necesario debería reducir las necesidades de financiamiento bruto de Argentina a un promedio de alrededor del 5% del PBI", estimó el Fondo en marzo.

Esta situación de incertidumbre es aprovechada por los grandes inversores para acopiar dólares. El gobierno del antecesor de Fernández, Mauricio Macri, instaló un "cepo cambiario" en agosto de 2019, por el que sólo se permiten compras de hasta 200 dólares mensuales de parte de individuos; las empresas no pueden acceder al mercado excepto las importadoras aprobadas y sólo para ejercer su actividad. Por eso, en las últimas semanas las compras de los especuladores presionaron las cotizaciones del tipo de cambio formal, del bursátil y del ilegal, al punto en que preocupó a la Casa Rosada.

El ente regulador de la plaza, la Comisión Nacional de Valores, restringió a fines de abril la cantidad de moneda extranjera que pueden tener en cartera los fondos comunes de inversión, lo que desinfló en gran parte a la demanda. Pero tras la caducidad del primer plazo la oferta de canje sin resultados satisfactorios, los grandes empresarios y las compañías empezaron a operar a su nombre en la Bolsa argentina el dólar "contado con liqui" y MEP: consiste en la adquisición de bonos o acciones en la plaza local con pesos y su venta en divisas o su giro al NYSE para su liquidación allí en billetes estadounidenses.

Por esto, la autoridad monetaria en conjunto con el Ministerio de Economía analizan distintas opciones para frenar las subas en estos mercados paralelos, confirmaron fuentes oficiales a elEconomista. Si bien esto no repercute de forma directa en las reservas internacionales del Banco Central, sí se da por vía indirecta, además de que generan disconfort en el mundo financiero y corporativo y hacen crecer la demanda del oficial.

"Argentina sigue en una situación de inestabilidad. El cambio oficial va a ir moviéndose con la inflación. Bajo condiciones de estabilidad macroeconómica se generaría estabilidad también en los mercados cambiarios alternativos", le aclaró el titular del Palacio de Hacienda a Reuters. "Argentina tiene un problema de integración en los mercados internacionales relacionado con varios factores.

Guzmán aclaró que en un contexto de alta ansiedad en la economía, el gobierno anterior implementó controles de capital son "muy rígidos". "Argentina necesita unas regulaciones más flexibles. Para eso tenemos que construir robustez, acumular reservas que sostengan un mercado interno de deuda en pesos, un factor muy importante para que el país pueda endeudarse en su propia moneda", señaló.

Todo esto se da en el contexto de la pandemia y de la consiguiente cuarentena que aplicó el Gobierno el 20 de marzo. Si bien desde esta semana se flexibilizó para varios sectores en la mayoría del país (pero no en la Ciudad de Buenos Aires ni en el conurbano bonaerense), aún muchas empresas deben permanecer cerradas o con horarios reducidos para minimizar el contagio.

Ante el parate económico, el Gobierno inyectó el equivlente al 5,6% del PBI para amortiguar el impacto. Hasta ahora, el Estado ya pagó la mitad del salario de más de 1,2 millón de trabajadores del sector privado y todavía le resta abonar la parte correspondiente a 600.000 empleados adicionales. El programa de asistencia al trabajo y la producción (ATP) se aplicará también a los salarios de mayo debido a la extensión del aislamiento preventivo obligatorio.

La deuda de la provincia de Buenos Aires, también en crisis

La mayor provincia del país, Buenos Aires, renegocia al mismo tiempo su deuda externa de 8.000 millones de dólares, heredada del gobierno de Cambiemos, que ocupó el distrito y la presidencia del país de 2015 a 2019. La raíz del problema, en ambos niveles, se debe a la imposibilidad de pagar los vencimientos por la recesión económica y las nuevas urgencias que generó el coronavirus.

En caso de que no reestructure la deuda, el gobernador Axel Kicillof afronta obligaciones por 3.100 millones de dólares para este año. De acuerdo a las estimaciones que surgen de mirar las finanzas sub-soberanas, el monto se iguala a lo que ARBA consigue en seis meses. Si se incluye la coparticipación, esto equivale al 20% de la recaudación total. Por lo tanto, si no reestructura, López debería contar con sólo el 80% de los ingresos para mantener en pie a la provincia con mayores habitantes del país. Una tarea que, en el contexto del 40% de pobreza y la actual pandemia, entraría en el récord Guiness si pudiera cumplirse.

Para ser prácticos, 3.100 millones de dólares equivalen a 3,1 veces el presupuesto de PBA en salud para todo el año. Ascienden también a cuatro meses de pago de todos los salarios, lo que abarca médicos, policías, docentes, administrativos. Se pueden comparar si no con 2,75 años del gasto destinado a seguridad.

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