Economía

El Gobierno busca reescribir su historia, mientras se acerca a un noveno default

Martín Guzmán y Alberto Fernández

La agente de bienes raíces de Buenos Aires Esperanza Abondano está sintiendo la crisis de deuda de Argentina a medida que el país avanza hacia un posible noveno incumplimiento de pagos el viernes, cuando vencen intereses de bonos y cierra el plazo un acuerdo con acreedores que parece difícil de alcanzar.

La nación sudamericana, famosa por sus praderas pampeanas de soja y ganado y que alguna vez estuvo entre los países más ricos del mundo, tiene una historia reciente llena de cesaciones de pagos. El gran default de 2001 provocó más de una década de batallas con acreedores y alejó al país de los mercados mundiales.

Argentina espera que esta vez sea diferente, ya que busca sumar más acreedores a un acuerdo para reestructurar 65.000 millones de dólares en deuda externa que no puede pagar tras dos años de recesión, elevada inflación y altas tasas de interés.

"¿Quién querrá invertir en un país que está en default?", dijo Abondano desde su departamento en la capital, donde está cumpliendo una cuarentena debido a la pandemia de coronavirus.

"Las personas que todavía tienen su trabajo no piensan en nada más que aferrarse a ellos y mantenerse saludables".

La última saga de deuda de Argentina se acerca a una instancia crítica, en un país ya debilitado. El gobierno y los acreedores, como el fondo BlackRock Inc, se están acercando a un acuerdo, pero aún tienen trabajo por hacer para evitar un default.

"Si no hay acuerdo y Argentina cae en un fuerte incumplimiento, entonces probablemente habrá consecuencias a largo plazo", dijo Ignacio Labaqui, analista del grupo de investigación de inversiones Medley Global Advisors en Nueva York.

Una nueva cesación de pagos obstaculizaría el acceso de Argentina a préstamos e impactaría al sector privado, agregó.

HISTORIA TURBULENTA

El Gobierno parece dispuesto a no revivir el pasado.

"Estamos totalmente comprometidos a cambiar la turbulenta historia de Argentina", dijo el ministro de Economía, Martín Guzmán, durante una videoconferencia a principios de mes.

Guzmán dijo que las conversaciones van en la dirección correcta y que probablemente se extenderán más allá del viernes, fecha que se puso como plazo máximo para alcanzar un acuerdo.

Los acreedores, que hicieron contraofertas este mes después de rechazar la propuesta del Gobierno dada a conocer en abril, también han mostrado signos de flexibilidad. Una persona con conocimiento de las conversaciones dijo que BlackRock está dispuesto a reducir sus demandas.

Patrick Esteruelas, jefe de investigación de EMSO en Nueva York, dijo que es probable que Argentina tenga el viernes al menos un incumplimiento parcial, aunque señaló que el país ya está en gran parte bloqueado de los mercados internacionales.

"Argentina ya está viviendo en un incumplimiento virtual e independientemente de si pueden llegar a un acuerdo el 22 de mayo, es poco probable que estén en condiciones de recibir algún crédito en términos aceptables", dijo.

Si las conversaciones se tornan negativas, los bonos argentinos, que ya se encuentran en niveles de alrededor de 30 a 35 centavos por dólar, podrían caer hasta 20 centavos, dijo, al tiempo que indicó que no debería ser imposible acercar a ambas partes a un acuerdo.

"No creo que sea una tarea heroica reducir el diferencial de oferta con los tenedores de bonos", señaló.

Personas con conocimiento de las negociaciones dicen que la oferta inicial del Gobierno fue de alrededor de 40 centavos por dólar, mientras que las contraofertas presentadas por acreedores clave la semana pasada son de poco menos de 60 centavos.

SITUACIÓN DELICADA

Joseph Stiglitz, un economista ganador del Premio Nobel y mentor de Guzmán en la Universidad de Columbia de Nueva York, dijo a Reuters que la pandemia de coronavirus fue favorable para la postura de Argentina de que tenía poco margen para aumentar su oferta.

"Nadie en su sano juicio cree que Argentina puede pagar más de lo que ha ofrecido. La pandemia le quita todo ese argumento", dijo Stiglitz.

Una persona cercana a las conversaciones dijo que las discusiones están en curso con las contrapropuestas actuales "más allá de lo que el gobierno aceptará".

"La pregunta es cuánta más flexibilidad tienen (los acreedores)", agregó la persona.

Sergio Uñac, gobernador de la provincia de San Juan, ubicada en el centro-oeste de Argentina, dijo a Reuters que confía en un pronto acuerdo, aunque enfatizó que el país está inmerso en una dura lucha, como muchos mercados emergentes en todo el mundo.

"Ya no solo la República Argentina atraviesa una situación delicada, que de hecho ya la venía atravesando desde antes de la pandemia, pero hoy -producto de la pandemia- el mundo atraviesa una situación delicada", dijo el gobernador a Reuters.

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