Economía

Lejos del aplaudido acuerdo por la deuda, 11 millones de argentinos sufren hambre durante la pandemia

Pobreza en Argentina

Paola Carabajal, una cocinera de 39 años de un barrio humilde de los suburbios de Buenos Aires, se quedó sin su empleo en un negocio de comidas cuando la demanda se derrumbó al inicio de la pandemia del coronavirus.

En ese momento se volcó a cocinar en un comedor comunitario para su familia y para las personas pobres del barrio de Bernal que, según explicó Carabajal, se han multiplicado.

"La situación es cada vez más difícil porque hay mucha gente que viene a buscar un plato de comida", dijo Carabajal. "La mayoría de las personas que vienen son trabajadores informales que (por la cuarentena) se quedaron sin un ingreso fijo para sus familias, que, en general, son numerosas".

Su realidad está muy lejos del reciente logro macroeconómico del país, que el martes llegó a un acuerdo con sus principales acreedores para reestructurar 65.000 millones de dólares en deuda extranjera, que podría aliviar sus finanzas.

El desafío del Gobierno ahora es lograr que ese acuerdo ayude a paliar una pobreza que podría golpear a casi la mitad de la población para fin del 2020, según los expertos, tras una recesión de más de dos años y los efectos negativos de la pandemia.

Las personas que asisten diariamente a comedores en busca de alimentos creció a más de 11 millones desde los 8 millones previos al aislamiento social obligatorio decretado en marzo, de acuerdo con el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo.

"De 5.000 millones de pesos por mes que estábamos teniendo en política alimentaria pasamos a 14.000 de pesos (193 millones de dólares) por mes. Eso es la emergencia", señaló a Reuters el ministro.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) espera que la economía argentina se derrumbe un 10,5% este año, aunque expertos creen que la caída podría ser del 12%, con un desempleo que podría superar el 10,4% actual.

"En el día a día, voy yendo de comedor en comedor, voy a buscar la comida ahí", dijo Silvia Puntano, una madre de 7 hijos que vive en Villa Azul, un barrio pobre de los suburbios de Buenos Aires. "Otros días tengo que rebuscarme y salir a la calle (a pedir) porque yo cobro la pensión, pero no me alcanza."

La asistencia de argentinos que buscan alimentarse también ha crecido en los comedores de las iglesias.

"Nuestro comedor parroquial tenía una asistencia de 80 comensales. Desde que se declaró la pandemia fueron aumentando y hoy llegamos a entregar más de 180 viandas (comidas) por día y alimento para otras 40 familias que vienen además a buscar el almuerzo", dijo a Reuters el párroco Eusebio Hernández Greco, de la Iglesia Cacupé, en la ciudad de Buenos Aires.

Las medidas de aislamiento obligatorio comenzaron el 20 de marzo en Argentina y lentamente se relajaron, pese a que mayormente se mantienen en la ciudad de Buenos Aires y sus suburbios. Los casos de COVID-19 ya superaron los 200.000 en el país, con casi 4.000 fallecidos.

"¿El acuerdo por la deuda implica que se solucionan los problemas económicos? No, para nada, pero con default indefinido íbamos seguro a un estallido", dijo a Reuters el economista Juan Manuel Palacios.

Por Marina Lammertyn

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