Economía

Largas filas en Buenos Aires para acceder a la tarifa social de transporte

  • El Gobierno de Macri duplicó las tarifas la semana pasada.
Argentinos hacen fila para registrar su tarjeta SUBE. Foto: Efe.

Tras un aumento de hasta el 100% en los boletos de transporte público argentino, Buenos Aires registró hoy largas filas de personas que llegaron a esperar incluso tres horas en busca de la tarifa social, que tiene reducciones de alrededor de un 45%.

Los nuevos boletos de autobús, cuyo mínimo pasará de 3 a 6 pesos (de 0,2 a 0,4 dólares), y los de tren, entre los 2 y los 4 pesos (13 y 26 centavos), comenzaron a regir hoy tras el anuncio de los nuevos precios realizado por el Ministerio de Transporte la pasada semana.

La tarifa social para autobuses es de 2,70 pesos para el mínimo (0,18 dólares) y la de trenes oscilará entre 0,90 y 1,8 pesos (0,06 y 0,12 centavos).

Pueden acceder a ella jubilados, pensionados, beneficiarios de asignaciones sociales, veteranos de la Guerra de Malvinas y personal de trabajo doméstico, entre otros, y deben registrar su tarjeta SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico) y personalizarla.

"No me esperaba esto, de ninguna manera", decía Juan Agustín Sosa mientras esperaba a que lo atendieran en las sombrillas instaladas en el medio de la estación Retiro, que recibió a miles de personas.

La fila fue larga durante todo el día y, cerca del mediodía, la gente llegó a esperar una hora y media para ser atendida; mientras que en la estación Constitución, más al sur, hubo esperas de más de tres horas.

Sosa, como la mitad de los trabajadores de la ciudad según datos oficiales, viaja desde el conurbano, y debe tomar un colectivo, un tren y el metro hasta llegar a su empleo.

Sin la tarifa social, aseguró, los boletos para los trabajadores significan "demasiado", y se preguntó: "¿Cuánto tiene que ganar uno para mantener todo?".

"Uno entiende que el país necesita crecer, pero para los pobres esto es muy fuerte. Sin tarifa social nos tendríamos que privar de un montón de cosas básicas como lácteos para los chicos", explicó por su parte Maribel Carrera, que rutinariamente viaja al centro porteño para cuidar personas mayores en el barrio de Belgrano.

Desde los puestos de comida en la estación miraban con atención cómo se formaban filas que llegaban hasta la salida del edificio.

"Vi más de 50 personas a la vez en la fila, pero la gente no se quejaba porque es algo que interesa, no hubo lío", describió César Emanuel, encargo de la hamburguesería en el vestíbulo principal de la estación.

Cuando el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, anunció la semana pasada la suba en las tarifas, también subrayó la "ampliación" de la tarifa social, que de los 2,3 millones de beneficiarios actuales pasará a un total de 6 millones en los próximos días.

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