Economía

La inflación le pone límites a la bancarización: en 2018, cayó el crecimiento de los préstamos a familias

El gráfico muestra como evolucionan los préstamos personales en relación con la inflación.

Los préstamos personales siguen en caída. A pesar de mostrar resultados nominales positivos, un análisis de los últimos 5 años ajustado por el IPC deja en evidencia que el crecimiento real que supieron mantener durante el 2016 y 2017 va en caída. El empuje de esta línea durante los primeros meses del año, llegó a su ocaso, marcando un comportamiento negativo en los últimos 8 meses. La sensación de incertidumbre generalizada empuja a demandas más cortoplacistas que acumulan más vencimientos que nuevas colocaciones, provocando el adelgazamiento de las carteras.

Un informe de First Capital Group muestra que finalizando el 2018, los préstamos personales siguen en caída con una disminución del 0,2% respecto al mes anterior. Sin embargo, el saldo alcanzó los $421.758M para el total acumulado, representando un crecimiento interanual del 23,1%, contra los $ 342.483 millones al cierre del mismo mes del año anterior.

"Si analizamos las variaciones de los saldos de préstamos personales en pesos desde enero de 2014, veremos que el saldo acumulado al cierre de cada mes ha venido creciendo en forma sostenida durante los últimos 58 meses en términos nominales", dice el reporte.

Analizando la tasa de variación nominal del saldo del mes en relación al mes anterior observamos diferentes comportamientos, añaden los analistas.

- De enero de 2014 y hasta mediados de 2016, el crecimiento nominal se ubica alrededor de un 2% mensual, alcanzando algunos picos excepcionales de crecimiento en el mes de septiembre del 2014 con el 3% y en el mes de septiembre de 2015 con casi el 4 %.

- Agosto de 2016 inaugura el período de crecimiento más dinámico de la serie, pues encuentra un piso del 3% en los crecimientos mensuales, logrando algunos meses superar el 5% de incremento.

- No obstante, vemos llegar el fin de este rally alcista hacia fines del año 2017 donde los aumentos mensuales comienzan a desacelerarse rápidamente mes a mes llegando al ya mencionado mes de noviembre de 2018, con el retroceso del 0,2%

Si ajustamos los valores nominales de acuerdo con el índice de precios al consumidor (debido al fenómeno inflacionario de estos años), vemos que en términos reales la serie presenta dos períodos marcados de crecimientos sostenidos, desde enero del 2015 a Noviembre del mismo año, acumulando 11 meses de crecimiento real, y desde Julio del 2016 a Noviembre del 2017, abarcando 17 meses.

En los meses restantes, si bien creció nominalmente (a excepción del último mes, noviembre de 2018), el crecimiento real - ajustado por IPC - fue negativo. "Al analizar esta variable en particular a lo largo de los últimos cinco años, caemos en la cuenta que la misma no escapa a la realidad de nuestro país, donde los vaivenes económicos están signados por períodos de crecimiento y contracción alternados, lo cual arroja como resultado el estancamiento de los valores agregados y la insostenibilidad del crecimiento de nuestro modelo", explicó Guillermo Barbero, Socio de First Capital Group..

El crecimiento del stock de créditos se agita en función de dos variables principales: el monto colocado mes a mes y el plazo de vencimiento al cual se pactan las operaciones. Para que una cartera crezca en volumen en el tiempo se necesita el crecimiento de los montos colocados, pero también se necesita que el plazo al cual las operaciones son pactadas por lo menos se mantenga y fundamentalmente no disminuya.

La explicación

"Durante el último año hemos visto recrudecer el fenómeno cortoplacista en nuestro mercado: la incertidumbre por el comportamiento de las variables financieras a mediano y largo plazo lleva tanto a la oferta (Bancos, Compañías Financieras, y Comercios) como a la demanda (familias) a evitar comprometerse por períodos mayores. El resultado de estas políticas es que mes a mes se acumulan más vencimientos que nuevas colocaciones (en términos reales) lo cual se traduce en el adelgazamiento de las carteras", destacó Barbero.

El corto plazo tiene también un efecto secundario: para cancelar una deuda en menos meses, la cuota debe ser más alta, por consiguiente, los ingresos del prestatario deben ser mayores o por el contrario (si los ingresos no alcanzan), el monto a prestar es más bajo, lo cual les pone un límite a los nuevos créditos a otorgar: un verdadero efecto de pinzas que da por resultado los bajos niveles de financiamiento que tenemos en nuestro mercado.

La evolución de los saldos ajustados por IPC (índice de precios al consumidor) nos muestra que finalizando el 2018 los valores de préstamos son prácticamente los mismos que al inicio del año 2014, medidos en términos del poder adquisitivo de los principales bienes que se consumen con estos préstamos.

Si analizamos qué variables podrían incidir en el comportamiento de los préstamos personales, veremos que tanto la Inflación como la variación mensual de la tasa de interés NO tiene una afectación directa sobre los préstamos personales.

Sin embargo, al comparar la evolución de los préstamos personales y el Índice de Confianza del Consumidor, podemos observar cierta relación entre ambos, aunque, en los últimos meses, dicha relación no se ratificaría, posiblemente como consecuencia de las altas tasas y el apriete financiero. "En el corto plazo creemos que a medida que las tasas se estabilicen y retomen valores accesibles al mercado, podremos observar que frente cambios en el ICC, la demanda de préstamos personales responderá en la misma dirección", concluyó Guillermo Barbero.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0