Economía

Mauricio Macri convierte la seguridad en su estandarte electoral ante el desastre económico

Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad, es la más popular de su gabinete.

Tras un año devastador en el aspecto económico y a meses de las elecciones generales, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, ha optado por convertir las políticas de seguridad en su principal baza electoral, al impulsar fuertes medidas destinadas a bajar los índices de criminalidad.

"Se acabó el tiempo en que los delincuentes se salgan con la suya mientras la enorme mayoría trabajamos para sacar este país adelante", proclamó Macri en su discurso de inauguración del año político en el Congreso, aunque el viraje del Gobierno hacia esta área parece tratarse más bien de una estrategia política.

El desencanto del país en materia económica es enorme, pero hay un sector al que, a pesar de su enfado, medidas de dureza en seguridad podrían "volver a enamorarlo", señala Jorge Arias, de la consultora Polilat.

No en vano, la inseguridad es el tercer tema que más preocupa en el país tras la inflación y la incertidumbre en la situación económica en Argentina -estos dos últimos, estrechamente relacionados-, según el estudio sobre Humor Social y Político de febrero de las consultoras D'Alessio IROL y Berensztein.

"El tema de la seguridad está presente, lo que pasa que cuando la política económica es mala, pasa a segundo plano y cuando la economía más o menos funciona, pasa otra vez al primer plano", asegura Mariel Fornoni, analista de Management & Fit.

Siguiendo esta reflexión, lo que busca el Gobierno de Argentina es revertir esta tendencia de manera que, en un momento en el que el país se encuentra en una mala situación económica, la seguridad pase al primer plano.

En este sentido, para Arias, la irrupción de algunos "hechos emblemáticos" que se reiteran "varias veces al día por los canales de noticias", como el asalto hace unos meses a un turista sueco por el que le amputaron la pierna tras recibir un disparo, vuelven a colocar el tema en la opinión pública y hacen que crezca la sensación de inseguridad.

La realidad es que desde 2014 hasta 2017, según los informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la tasa de homicidios encadenó tres descensos consecutivos hasta situarse en 5,2 por cada 100.000 habitantes, mientras que en el mismo período, la de robos también siguió bajando y se fijó en 898 por cada 100.000 habitantes.

Sin embargo, con los índices de pobreza disparados y el paro en aumento, en 2018 la estabilidad en los indicadores oficiales de criminalidad -todavía desconocidos- podría haberse esfumado, ya que más gente se ve abocada a una situación de exclusión.

Para el consultor de Polilat, el Gobierno argentino también apuesta por esta estrategia porque cuenta con la figura de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que tiene "experiencia política" y, sobre todo, "juega fuerte".

Además de abordar una extensa reforma del Código Penal, algunas de las medidas impulsadas por el Ejecutivo en los últimos meses no han estado exentas de polémica y ponen el foco en los menores de edad y los extranjeros, entre otros.

Dentro del régimen penal juvenil que tratan de sacar adelante, se incluye la bajada de la edad de imputabilidad a los 15 años, lo cual ha despertado un fuerte rechazo en diversos sectores sociales del país.

El secretario de Seguridad de Argentina, Eugenio Burzaco, afirma a Efe que la edad de imputabilidad promedio en la región es de 14 años y no cree que sea "correcto" que un chico de 16 años que cometa un homicidio no se haga "responsable de sus actos".

Del mismo modo, a finales de enero Macri modificó la ley migratoria para acelerar los procesos de deportación y prohibición de ingreso en el país de extranjeros que hayan cometido delitos graves.

Para Paula Litvachky, directora de Justicia y Seguridad del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), estas medidas forman parte de una "demagogia punitiva" para crear la sensación de que "los menores de edad son los responsables del delito en Argentina (...) y los extranjeros son los responsables de la violencia".

Otra de las acciones más sonadas en materia de seguridad fue la aprobación de un reglamento que da más libertad a las fuerzas federales en el uso de armas de fuego para proteger a los ciudadanos en situaciones de "peligro inminente", sin necesidad de un primer ataque del delincuente.

Esta contundencia, que llena portadas y cárceles, puede ser el salvavidas que mantenga a Macri a flote en la carrera presidencial hasta octubre, aunque la marea económica sigue tan inestable como siempre.

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