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La brecha salarial: ¿cómo se ha visto agravada por la pandemia?

  • Los sueldos de las mujeres se vieron reducidos en un 14,9% en el primer semestre del pasado año, frente al 11,3% que perdieron los hombres

En 2020 el número de desempleados en España se situó en 3,7 millones de personas de las que casi un 54% eran mujeres. Las desigualdades en materia laboral y social que ya se venían arrastrando se han visto agravadas por la pandemia generada por la COVID-19, ya que como pone de manifiesto el 'Informe Mundial sobre Salarios' que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó, las mujeres son las que más están sufriendo los efectos adversos de esta crisis.

Uno de esos mayores agravios se está viendo reflejado en la brecha salarial, es decir, la diferencia existente entre los salarios percibidos por los trabajadores de ambos sexos. Según los datos de la OIT, los sueldos de las mujeres se vieron reducidos en un 14,9% en el primer semestre del pasado año, frente al 11,3% que perdieron los hombres. Uno de los motivos es que ellas están más representadas en los sectores más afectados por las restricciones, como el de la hostelería o el de los cuidados, tal y como recoge el estudio 'Covid-19 y desigualdad de género en España' elaborado por Esade, por lo que las mujeres tienen mayor probabilidad que los hombres de haber perdido su empleo desde el inicio de la crisis.

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En el caso de las mujeres con hijas e hijos, más del 66% se ven obligadas a quedarse en el hogar mientras están aplicadas las medidas de distanciamiento social o confinamiento, ya sea porque trabajan en sectores no esenciales o porque no trabajan. Según el estudio de Esade, en ese caso "es probable que asuman la mayoría de las tareas adicionales de cuidado infantil, reforzando las normas tradicionales de género y viendo potencialmente perjudicadas sus perspectivas laborales a largo plazo debido a la pérdida de capital humano". Además, el 44% de las madres empleadas en trabajos esenciales tienen parejas que también realizan un trabajo esencial, por lo que, debido a los confinamientos, es posible que muchas se vean forzadas a reducir sus jornadas o a solicitar excedencias para cuidar a los menores.

A este respecto, el estudio 'The Child Penalty In Spain', publicado por el Banco de España, desvela que la llamada 'penalización maternal' reduce un 11,4% los ingresos laborales de las mujeres en el primer año de maternidad respecto a los de los hombres. Es más, la diferencia del nivel de salario llegaría hasta el 28% a largo plazo.

Un ejemplo clarificador de cómo influyen la maternidad y las tareas del hogar es el que aporta el estudio 'Género e investigación científica en la Universidade de Vigo en tiempos de Covid-19', de la Universidade de Vigo, que refleja que los hombres han mantenido la revisión y el envío de artículos de investigación en un 75% de los casos, mientras que solo lo lograron el 58,6% de las mujeres. Por otra parte, el 18,3% de los hombres solicitaron proyectos de investigación frente al 11,3% de las mujeres. De nuevo son las mujeres quienes acusan un mayor impacto, admitiendo el 33,8% de ellas que su actividad investigadora disminuyó considerablemente, frente al 16% de los hombres.

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La brecha salarial en cifras

Teniendo en cuenta los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre los salarios en España, las mujeres con un salario a tiempo completo cobran, de media, un 11,5% menos que los hombres, es decir, 3.300 euros menos de media al año (los últimos datos disponibles corresponden a 2017). Esta brecha crece hasta el 21,9% si se mide el salario medio bruto.

Desde Closingap, un clúster centrado en analizar el coste de la desigualdad de género y en promover medidas para acabar con las brechas de género, exponen que, si se cerrasen tanto la brecha en la tasa de empleo como la brecha en la tasa de parcialidad, el producto interior bruto (PIB) español podría incrementarse en 201.913 millones de euros, lo que se traduciría en un incremento del 16,8% del PIB del año 2018. Este aumento potencial de la producción vendría impulsado por una creación de empleo femenino de 2,3 millones y por el traspaso de mujeres que actualmente trabajan a tiempo parcial y que pasarían a hacerlo a tiempo completo. Asimismo, en términos de brecha salarial, las mujeres cobran 5.784 euros brutos de media al año menos que los hombres. Esta diferencia tiene un coste de oportunidad de 49.502 millones de euros.

En el caso de Europa, como reflejan los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), correspondientes a 2018, las mujeres en la Unión Europea (UE) ganan de media casi un 15% menos por hora que los hombres. Existen grandes diferencias entre los países miembros: la mayor brecha salarial de género es la de Estonia (23%), mientras que el país de la UE con la brecha salarial más baja es Rumania (3%). España se sitúa en una posición intermedia con un 13,9%.

Al ritmo actual, la brecha salarial de género en España desaparecerá en 2046, según un informe elaborado por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) que se publicó en el mes de octubre. Mientras, a nivel europeo esta diferencia entre los sueldos de los hombres y los de las mujeres no terminaría hasta el año 2104.

Algunos de los factores que influyen en estas diferencias, tal y como explica la Comisión Europea, son que las mujeres se encargan de importantes tareas no remuneradas, como las domésticas y el cuidado de los niños y de los familiares, con mucha más frecuencia que los hombres; que la segregación en la enseñanza y el mercado laboral, en ciertos sectores y profesiones, provoca que las mujeres estén sobrerrepresentadas, mientras que en otros son los hombres quienes lo están; o que las mujeres suelen pasar más tiempo fuera del mercado laboral, lo que no solo afecta a su remuneración por hora, sino también a su futuro.

Consecuencias a largo plazo

Desde ONU Mujeres alertan de que las consecuencias se arrastrarán mucho más allá de la pandemia. La organización calcula que más de 11 millones de niñas podrían no volver a la escuela después de la crisis de la COVID-19. La evidencia de crisis anteriores revela que muchas de ellas no retomarán sus estudios. "La profundización de las diferencias de género en la educación tiene graves consecuencias para las mujeres, entre ellas, una reducción significativa en la cantidad de dinero que ganan y cómo lo obtienen", afirman.

Asimismo, "las mujeres son susceptibles de toparse con obstáculos a largo plazo en su participación en el mercado laboral y los ingresos. El impacto en las jubilaciones y en los ahorros afectará la seguridad económica de las mujeres en el futuro", señalan desde el organismo, desde donde prevén que aumentará la pobreza extrema.

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En este sentido, el pasado mes de septiembre ONU Mujeres presentó el informe 'Del conocimiento a la acción: igualdad de género tras la COVID-19', en el que señala que la tasa de pobreza de las mujeres aumentará un 9,1% este año. Una cifra que contrasta con la reducción que esperaban del 2,7% entre los años 2019 y 2021, antes de que estallase la actual crisis.

A este respecto, el estudio revela que la situación derivada de la pandemia empujará a 96 millones de personas a la pobreza extrema en 2021, de las que 47 millones son mujeres y niñas. Por tanto, el número total de mujeres y niñas que vivirán en la pobreza extrema será de 435 millones y las proyecciones muestran que esta cifra no volverá a los niveles anteriores a la pandemia hasta el año 2030.

Si bien la crisis afectará a la pobreza mundial en general, impactará más fuertemente en las mujeres en edad reproductiva. Así, para este año por cada 100 hombres de entre 25 y 34 años que vivan en pobreza extrema, habrá 118 mujeres, una brecha que aumentaría hasta las 121 mujeres por cada 100 hombres para 2030.

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Otras brechas

Además de entre hombres y mujeres, el coronavirus también ha agrandado otras brechas existentes. Por un lado, la que se produce entre trabajadores con bajo nivel educativo y empleados con estudios superiores. Según los últimos informes de la Comisión Europea, la caída del empleo de trabajadores con bajo nivel educativo ha sido especialmente importante en varios países de Europa. Así, Francia y España solo han logrado recuperar el 20% de los empleos de baja cualificación destruidos por la pandemia.

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De este modo, la crisis del coronavirus ha afectado especialmente a los trabajadores con salarios más bajos, lo que ha provocado un aumento de la desigualdad entre las rentas más altas y las más bajas de los españoles de hasta el 36,1%, la cifra más elevada de la UE, según el 'Informe Mundial sobre Salarios' de la OIT. Esto se debe principalmente a la destrucción de puestos de trabajo por la pandemia y, especialmente, a la reducción del número de horas trabajadas.

Como pone de manifiesto el 'Informe Evolución Salarial 2007-2020' de EADA Business School e ICSA Grupo, los mejor remunerados vuelven a ser los directivos, cuyo salario medio se sitúa en los 86.257 euros anuales, suponiendo una subida del 1,75% con respecto al 2019. La mejora de los empleados, con una retribución bruta de 23.531 euros al año, es de un 1,2%. A diferencia del informe del año pasado, los que han tenido menos incrementos salariales han sido los mandos intermedios, siendo solo del 0,3%, con un salario bruto anual de 43.056 euros.

Desde Oxfam Intermón y su estudio 'El virus de la desigualdad', indican que las fortunas de los milmillonarios han alcanzado el nivel previo a la pandemia en tan solo nueve meses, mientras que para las personas en mayor situación de pobreza del mundo esta recuperación podría tardar más de una década en llegar. La organización ha alertado de que el impacto de la COVID-19 en España podría dejar a un millón de personas más por debajo de la línea de la pobreza, hasta alcanzar los 10,9 millones de personas, con lo que el efecto de la pandemia llevaría al país a "niveles inéditos". Así, las personas en situación de pobreza severa (que viven con menos del equivalente a 16 euros diarios) podrían alcanzar los 5,1 millones en España.

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