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La inteligencia emocional, un factor clave para los equipos en tiempos de incertidumbre

  • Las organizaciones que tienen empleados con altas capacidades en inteligencia emocional obtienen un 20% más de beneficios

El psicólogo estadounidense Daniel Goleman alcanzó la fama mundial gracias a su libro Emotional Intelligence (1996), en el que el autor explica por qué personas con un elevado coeficiente intelectual (CI) fracasan en sus empresas, mientras que otras con un CI más modesto triunfan. Y es aquí donde entra en juego la denominada inteligencia emocional. Goleman la define como "la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones".

En este sentido, la inteligencia emocional es un aspecto que las empresas ya empezaban a tener muy en cuenta, pero que se ha acrecentado debido a la pandemia del coronavirus, ya que en un contexto como el actual resulta necesario comprender los mecanismos que rigen la configuración de los comportamientos sociales. Sobre esto tratará el webinar 'Liderazgo: La gestión de las emociones colectivas', organizado por HUB Empresa de Banco Sabadell y liderado por el reconocido psicólogo, coach y conferenciante, Ovidio Peñalver.

Puede interesarte: Inscríbete al webinar de HUB Empresa de Banco Sabadell 'Liderazgo: La gestión de las emociones colectivas, por Ovidio Peñalver'. Fecha: 29 de octubre a las 16 horas.

Precisamente, Ovidio Peñalver, especializado en el ámbito organizativo y empresarial en áreas de liderazgo, comunicaciones y emociones, explica que "el estado de ánimo colectivo libera o contrae el talento, afectando al ambiente y a los resultados del equipo. La serenidad y la ambición potencian, mientras que la resignación y el resentimiento contraen. Gestionar esas emociones colectivas es un reto y un desafío para los directivos de las compañías".

Para Goleman, la inteligencia emocional aplicada a las empresas o a los equipos de trabajo tiene tres facetas: la capacidad de expresar las quejas en forma de críticas positivas; la creación de un clima que valore la diversidad y no la convierta en una fuente de fricción; y la implantación de redes eficaces. De hecho, según la consultora Spring Professional, la inteligencia emocional se ha convertido en una de las habilidades más demandadas entre los directivos, ya que un manager debe tener la capacidad de comprender las emociones de sus equipos y neutralizarlas o enfatizarlas cuando haga falta.

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"Ahora estamos inmersos en una situación prolongada que provoca miedo, apatía e incertidumbre y, según cómo la gestionemos, puede terminar en parálisis colectiva, ansiedad y estrés generalizado, lo cual afectaría al ambiente y a los resultados. A cambio, podemos salir fortalecidos, trabajando una resiliencia colectiva, que nos haga más conscientes y eficientes", apunta Peñalver.

Cuáles son las ventajas

Desde EAE Business School destacan que las ventajas que se pueden obtener con la promoción de la inteligencia emocional son numerosas: conseguir una comunicación eficaz, mejorar el bienestar de los empleados con ellos mismos y el entorno, lograr un buen ambiente laboral, aumentar la motivación, optimizar el trabajo en equipo, desarrollar relaciones con los clientes más colaborativas... En definitiva, que la inteligencia emocional esté presente en la empresa puede provocar un aumento de la productividad.

El estudio 'Emotional Intelligence' del Instituto de Investigación de Capgemini destaca que las organizaciones que tienen empleados con altas capacidades en inteligencia emocional obtienen un 20% más de beneficios. Mejoras que se aprecian en la productividad y en la satisfacción del empleado, así como en la cuota de mercado o en la atención al cliente.

Por el contrario, "si predomina el miedo colectivo sobre la confianza, podemos llegar a altos índices de ansiedad, irritación e incluso depresión colectiva, aumentando las bajas laborales y afectando al rendimiento. La clave está en reconocerlo, hablarlo y gestionarlo", reconoce Ovidio Peñalver.

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Así, como destacan desde GADE Business School, la inteligencia emocional sirve para lograr tres objetivos empresariales fundamentales: aumentar el compromiso de la plantilla y, en consecuencia, la responsabilidad individual y el nivel de implicación de los equipos en el proyecto; gestionar mejor los cambios, ya que se convive mejor con la incertidumbre y se tolera mejor la frustración, puesto que se fomenta la innovación y la iniciativa en el seno de la misma organización; e impulsar el buen clima laboral, tanto dentro de la organización como entre sus colaboradores, para que esa felicidad se acabe trasladando a los resultados de la empresa.

Además de ser clave en la gestión de equipos, la inteligencia emocional es imprescindible para que los cargos directivos puedan tomar decisiones acertadas en determinadas circunstancias y tengan una capacidad de respuesta ágil, inmediata y acorde con las exigencias del momento.

"En un nivel más complejo, la inteligencia emocional puede servir para analizar, conocer e interpretar la emocionalidad de un mercado o segmento de negocios. Esto puede ser un gran aporte de cara a la planificación de estrategias de marketing que se ajusten a esas emociones y a las necesidades de los consumidores. No es lo mismo, por ejemplo, competir en un mercado con clientes satisfechos que en otro con clientes inconformes", añaden desde EAE Business School.

Cómo promover la inteligencia emocional

Conseguir que una empresa cuente con inteligencia emocional colectiva depende del trabajo que se haga en la misma a este respecto. Una de las recomendaciones es establecer un equilibrio entre los aspectos humanos y los financieros dentro de las corporaciones. Asimismo, como señalan desde EAE Business School, "la empresa debe estar dispuesta a estimular mejoras en el desempeño, potenciar las comunicaciones abiertas y el fortalecimiento de la confianza en todos los colaboradores".

Por tanto, la clave se encuentra en que todos los componentes del equipo desarrollen su propia inteligencia emocional. A este respecto, Peñalver recomienda "hablar de todo ello de una forma natural y eficiente, provocando el 'ventilar' los miedos y los temores que pueda haber para, a continuación, definir planes de acción que gestionen la emoción colectiva hacia la serenidad y la ambición. El coaching de equipos, donde se trabaja con las áreas, departamentos y equipos de proyecto, estimulando la reflexión y animando a la acción colectiva, es la herramienta más indicada para estas situaciones".

De hecho, en un entorno en el que muchas organizaciones siguen con sistemas de teletrabajo, una de las capacidades más demandadas por parte de las empresas, según el informe 'Las empresas españolas frente a la revolución del reskilling', elaborado por EY y Future for Work Institute, es el coaching, importante para el 76% de las firmas consultadas. Desarrollar la escucha activa, la cercanía y la empatía, motivar y automotivarse son esenciales para promover la inteligencia emocional dentro de las empresas.

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Asimismo, el estudio del Instituto de Investigación de Capgemini concluye que el 74% de los directivos y el 58% de los empleados están convencidos de que la inteligencia emocional será un requisito clave para alcanzar el éxito en los próximos años. Sin embargo, solo el 42% de las compañías proporciona formación específica en esta materia para directivos, un 32% para mandos intermedios y solo un 17% para empleados junior sin funciones supervisoras.

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