Mercados

Los inversores esperan un contexto 'no apto para cardíacos" camino a las elecciones

Todos desean que Fernández no sea tan extremista como su compañera de fórmula, Cristina Kirchner.

Los mercados argentinos, que se derrumbaron tras la victoria opositora en las primarias de agosto, podrían sufrir más inestabilidad después de las elecciones presidenciales de este mes, para las que se perfila como ganador el peronismo, mostró un sondeo de Reuters entre economistas.

Según encuestas realizadas a pocos días de los comicios del 27 de octubre, el candidato peronista Alberto Fernández derrotaría al presidente neoliberal Mauricio Macri por casi 20 puntos porcentuales. Los analistas temen que, luego concretarse su eventual triunfo, el peronismo desvele planes poco agradables para los inversores.

Argentina atraviesa una crisis económica, con una recesión que entraría en su tercer año en 2020, una inflación desbordada por encima del 50% y crecientes niveles de pobreza, entre otros problemas. La oposición culpa a Macri y sus políticas de austeridad respaldadas por el Fondo Monetario Internacional.

Los activos ya pasaron turbulencias cuando Fernández obtuvo un resultado sólido en las primarias de agosto, por miedo a que pudiera volver el intervencionismo que aplicó su partido en el pasado. Ahora, la volatilidad podría volver con eventuales anuncios económicos tras las elecciones, según diez economistas de 14 que participaron en el sondeo.

"El mercado operará volátil a la espera de la definición del (eventual) gabinete de Fernández y su orientación de política económica", dijo José Echagüe, estratega de Consultatio Investments.

Indicando posibles tensiones adicionales sobre el peso, las medianas de las respuestas apuntaron a que su cotización paralela, conocida como "contado con liquidación", que surge de un tipo de arbitraje con bonos, podría debilitarse a 80 pesos por dólar desde los 74 actuales.

Las empresas se volcaron a esta práctica después de que el Gobierno de Macri impuso restricciones cambiarias para frenar una sangría de reservas internacionales por el resultado de las primarias. El "contado con liquidación" no está prohibido, pero en ese mercado el peso vale menos frente al dólar que en la plaza principal.

Según la encuesta, el tipo de cambio oficial operaría a 65 pesos por dólar después de las elecciones, no muy lejos de su cotización actual a 58. Esto supone que el banco central evitaría una depreciación grande como la que tuvo que convalidar en la crisis de confianza de agosto.

Anticipando también algún movimiento bajista en los precios de los bonos, las estimaciones para el índice del riesgo país elaborado por el banco J.P. Morgan dieron una mediana de 2.200 puntos básicos, bastante por encima del nivel actual de 2.058 puntos.

"Populismo leve"

En respuesta a otra pregunta, la mayoría de los economistas previó que una gestión de Fernández tendría una inclinación "populista leve", buscando un "pacto social" para enfriar la inflación y reactivar la golpeada economía, en lugar de propiciar recetas más liberales, como intentó Macri.

Sin embargo, los analistas tomaron con cautela este enfoque.

"El acuerdo de precios y salarios puede ser útil para ganar tiempo, pero no resuelve las inconsistencias de la macroeconomía", dijo Andrés Di Pelino, director de la Licenciatura en Economía de la Universidad de Belgrano.

Muchos economistas creen que la recuperación solo se lograría profundizando las reformas que inició Macri y no con las políticas alternativas que adelantó Fernández, como forzar reducciones de tasas de interés o aumentar aún más la elevada presión tributaria.

"Es poco probable que la inflación baje en 2020 con estas medidas; las reservas seguirán en caída y es muy difícil que alcancen superávit fiscal solo con suba de impuestos", dijo David Kohn, profesor de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en Santiago.

A corto plazo, las miradas se centran en qué haría Fernández con el FMI y los tenedores de bonos de Argentina, a los que el Gobierno de Macri aplazó pagos por unos 100.000 millones de dólares en otra medida de emergencia, un revés en su buena relación con la comunidad inversora.

La mayoría de los economistas en la encuesta dijeron que una gestión de Fernández tendría un "resultado parcial" con los acreedores. Sería un escenario de negociaciones prolongadas, sin una resolución inmediata de los pagos de la deuda pero tampoco un fracaso terminal.

"El FMI tendrá que negociar con Fernández (...) porque querrá evitar una crisis financiera que fácilmente puede impactar en los mercados emergentes", dijo Andrés Abadia, de Pantheon. "Fernández necesita al FMI y la deuda privada, tendrá que hacer concesiones para generar cierta confianza".

La encuesta fue realizada bajo condición de anonimato, excepto algunos economistas que ofrecieron sus comentarios para ser publicados.

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