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Mauricio Macri tomó una Argentina con problemas y dejó un país en caos

Mauricio Macri. Foto: Archivo.

Mauricio Macri asumió la presidencia de Argentina en 2015 con la promesa de resolver las restricciones del modelo del kirchnerismo, que gobernó durante 12 años. Sin embargo, aplicó las medidas opuestas a su plataforma de campaña y empeoró aún más la crisis económica, al punto de que duplicó la deuda externa, incrementó la pobreza y llevó la inflación a casi el 60% anual. La economía tuvo un rol preponderante en las elecciones y definió que el peronista Alberto Fernández sea designado como el próximo jefe de Estado.

"Pobreza cero", "vamos a bajar la inflación a un dígito" y "se va a terminar el cepo (cambiario)" fueron los compromisos de Macri que lo llevaron a ganar los comicios cuatro años atrás. Los argentinos se vieron seducidos por la esperanza que estas mejoras representaban.

No obstante, el macrismo creó cuatro millones de nuevos pobres en cuatro años, al punto de que ahora afecta a 15,9 millones. El Indec, el ente estadístico oficial, relevó que el 35,4% de los argentinos vivieron con sus necesidades básicas insatisfechas en el primer semestre de 2019.

El creciente desempleo fue determinante para el aumento de la pobreza: alcanzó al 10,6% en el segundo trimestre, la cifra más alta de los últimos 13 años. Esto quiere decir que hay más de 2 millones de personas sin empleo y, si se suman los subocupados, totalizan 4,5 millones los que poseen problemas de trabajo.

La inflación fue aún más relevante para explicar el incremento de la pobreza. Las consultoras más importantes del país estiman que los precios subirán 57% este año, lo que hace parecer poco el 27% de 2015, el último año de Cristina Fernández de Kirchner. Macri no sólo incumplió con bajar a un dígito los aumentos, sino que disparó el alza de precios. En toda su gestión, las alzas acumuladas serán del 243%, según la Universidad Nacional de Avellaneda.

La campaña electoral de Cambiemos también se había concentrado en las restricciones cambiarias, denominadas "cepo". Una de las primeras medidas del entonces nuevo gobierno fue la apertura total del mercado, sin topes para la compra de dólares. No obstante eso, debido a que la fuga de capitales superó los 84.000 millones de dólares en cuatro años, Macri volvió a implementar controles. Luego de los sufragios primarios de agosto pasado puso un tope de compras de 10.000 dólares mensuales para las personas (y prohibió la adquisición para atesoramiento para las empresas), lo que reforzó tras las elecciones generales a un nivel más restrictivo que en el kirchnerismo: ahora sólo pueden cambiarse 200 dólares por mes.

Ayuda del FMI

Ante la escasez de dólares, un histórico cuello de botella de Argentina, Macri acudió al Fondo Monetario Internacional en mayo de 2018. El ente multilateral de crédito tuvo enorme responsabilidad en las políticas que llevaron al crack económico y político de 2001. Fue así al punto de que dos años después, la Oficina de Evaluación del FMI reconoció que "el colapso del país latinoamericano y sus consecuencias económicas y sociales significaron un coste a la reputación del organismo internacional".

Por eso, generó gran preocupación social el anuncio del Presidente en mayo de 2018 de un nuevo préstamo con el Fondo por 57.000 millones de dólares, el mayor monto que ha entregado desde su creación tras la segunda guerra mundial. Este crédito, sumado al endeudamiento externo que tomó Macri en los años previos disparó el peso de la deuda desde el 40% del PBI que tenía en 2015 a casi el 90% del producto.

El enorme pasivo estatal que generó el Gobierno empujó al propio ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, a anunciar en agosto de este año el "reperfilamiento" de la deuda: aplazó el vencimiento de todos los bonos en manos de tenedores institucionales por hasta seis meses.

Argentina se erige como el octavo país en superficie, tiene 43 millones de habitantes y produce actualmente alimentos para 400 millones de personas, de acuerdo a las cifras oficiales. No obstante, la concentración de la riqueza, que se aceleró en este último período, arrastró a casi 16 millones debajo de la línea de la pobreza. Los cuatro años de Cambiemos no sólo fueron una pérdida de la oportunidad de mejorar el desarrollo de un país que había alcanzado los límites de un modelo implementado por Fernández de Kirchner, sino que generaron un retroceso económico que tomará más de una administración en recuperar.

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