Politica

Kirchner y el gabinete económico, las dos incógnitas que ensombrecen la llegada de Alberto Fernández a Argentina

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Reuters.

El 27 de octubre se octubre se disolvió la gran duda que arrastraba la Argentina desde comienzos de año: finalmente, Mauricio Macri no fue reelecto presidente y será reemplazado por Alberto Fernández el 10 de diciembre próximo. Las certezas duraron escasos minutos, ya que el candidato de Cristina Fernández de Kirchner -quien es vicepresidenta electa-, un abogado y exfuncionario devenido consultor político sin poder territorial, se empecina en dilatar la toma de decisiones. Argentina-México, el nuevo frente latinoamericano tras el triunfo de Alberto Fernández.

Desde que triunfó con casi el 48% de los votos, se ha mostrado conciliador, se ha reunido con el mismo Macri el día después del llamado a las urnas, viajó a México y dictó conferencias de tono amable con exmandatarios latinoamericanos, además de participar de actos partidarios con varios gobernadores. Pero diez días después de haber sido coronado, la falta de certezas alertaba a los inversores, especialmente por la siguientes dos incógnitas que lo ensombrecen antes de asumir.

El rol de Cristina Fernández

El nuevo presidente fue electo sin tener ningún tipo de poder en la calle. Sus rutinas diarias en los últimos años lo ubican paseando a Dylan, su perro instagramer, por las calles de Puerto Madero, el barrio más rico de la Argentina, donde vive en un piso que no es suyo ni lo alquila, sino que se lo presta un empresario amigo, y en algunas actividades como consultor político, profesor y abogado. Su vida cambió en mayo cuando la dos veces expresidenta lo convocó a integrar la fórmula presidencial. Si ganó fue por la enorme capilaridad del peronismo en los barrios más pobres del Gran Buenos Aires y la decisión de Cristina Fernández de convocar y reunir incluso a sus otrora enemigos, como Sergio Massa. Por su puesto, también contribuiría el desastre económico acuñado por Macri, con una inflación interanual del 60%, caída del PIB, devaluación y pérdida del salario real.

Frente a eso se abre un gran interrogante: ¿quién gobernará: Alberto o Cristina? La pregunta es crucial para cualquier pronóstico sobre qué pasará en el país sudamericano. Cristina Fernández y su "portavoz ideológico", el gobernador electo de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, tienen un discurso duro, anticapitalista y más vinculado a las 'izquierdas' latinoamericanas que los países 'centrales'. Sin embargo, desde que fue electo, el tono de Fernández es más bien moderado, realista y sensato. Para Rosendo Fraga, un reconocido analista local, el principal desafío que tiene Alberto Fernández hoy es, justamente, lograr conciliar sus intereses, deseos y posibilidades con los pedidos de las bases populares que lo votaron. "Hoy tiene presiones para que tome definiciones y eso puede ser peligroso para él. Por eso, su principal desafío es seguir con su actitud y no dejarse presionar", expresó en declaraciones recientes.

El rol de Cristina en el nuevo Gobierno es clave en un aspecto crucial en los próximos meses: la relación con el mundo. "Ojo con Brasil", advierte el politólogo Sergio Berensztein. El presidente Jair Bolsonaro entiende que detrás de Alberto está Cristina y ni siquiera estará presente en la asunción. Más allá de sus comentarios xenófobos, Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y un quiebre en el vínculo sería catastrófico para la economía de la región. Segundo, la relación con el mundo es crucial por la deuda pública. Hoy, Argentina tiene vedado el ingreso a los mercados internacionales de crédito y no podrá asumir sus compromisos de 2020 si no se renegocia la deuda con privados y el FMI. Los seguidores de Cristina Fernández pregonan contra el Fondo y los más extremos presionen para que, otra vez, se desconozca la deuda.

El gabinete económico

Las presiones de 'las bases peronistas' sean tal vez el motivo por el cual Alberto Fernández no haya si quiera mencionado quienes serán sus ministros. Inversores, empresarios y la comunidad internacional espera con ansias conocer quién será el que ocupe la cartera de Hacienda. Se sabe que Fernández impulsará una serie de reformas para incentivar el consumo interno, incrementar salarios a jubilados y reducir impuestos para las familias y pequeñas empresas. Para ello, estudia mantener el Congreso abierto durante el verano enero y febrero, tiempo de receso estival. Pero ¿quién tomará las medidas? ¿Qué riesgos de quita hay para los tenedores de deuda? ¿Qué pasará con las tarifas de los servicios públicos y las compañías que lo proveen? ¿Volverá el sesgo populista, anticapitalista y expropiador que denuncian algunos analistas europeos?

Sin nombres, todo es incertidumbre. En rigor, algunos hay dando vueltas. Algunos son pesos pesados: Roberto Lavagna, quien compitió con Fernández en las elecciones y quedó tercero, es increíblemente una de las posibilidades. El economista y ministro de Néstor Kirchner, hombre clave en los comienzos de Siglo, cuando el país crecía a 'tasas chinas' del 8%, adelantó que "colaborará", aunque no aceptaría un cargo. Martín Redrado, reconocido en la región, también está en danza. Aunque, si asume un cargo, sería para renegociar la deuda, aprovechando su reconocimiento regional.

Luego están los más amigos de Fernández. Dos de ellos Matías Kulfas y Mercedes Marcó del Pont, economistas considerados 'desarrollistas'. El primero de ellos tiene un tono moderado, impulsor del entramado productivo y es proclive a controles estatales en la economía. Marcó del Pont fue presidenta del Banco Central durante el kirchnerismo y recibió los tristemente célebres premios de Global Finance a la peor banquera central del mundo. Otras figuras son Cecilia Todesca, con un perfil también 'desarrollista' y Guillermo Nielsen, un técnico financiero devenido en político. Ninguno de estos nombres genera estupor entre los argentinos, pero la indecisión es lo que mata.

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