Politica

Lo que dejó la presencia en la Justicia de la vicepresidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner

La ex presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner ha denunciado que es víctima de un proceso de "lawfare" (guerra jurídica) durante las casi cuatro horas de declaración que ha protagonizado en un tribunal de Buenos Aires por otro caso de corrupción.

Fernández de Kirchner ha llegado ayer sobre las 9.30 (hora local) al Tribunal Oral Federal Número 2 para declarar en calidad de imputada por las irregularidades denunciadas en más de 50 contratos de obras públicas en la provincia de Santa Cruz.

La antigua mandataria, pertrechada con una carpeta llena de papeles y una botella de agua, ha accedido a declarar pero no ha querido contestar a las preguntas que se le han formulado. "¿Responder preguntas? Preguntas tienen que contestar a ustedes", ha dicho a los tres jueces.

La líder izquierdista, que el 10 de diciembre volverá a la Casa Rosada como vicepresidenta, ha acusado al Gobierno saliente de Mauricio Macri de lanzar una ofensiva judicial contra ella por motivos políticos. "El Gobierno que se va tenía una mesa judicial que decidía quién iba preso o quién no", ha afirmado, según informa la prensa argentina.

Así, ha ironizado con las acusaciones que se han formulado contra ella en este y otros casos, en las que asociación criminal es un cargo frecuente. "Soy jefa de cuatro asociaciones ilícitas. La verdad, no sé cómo tuve tiempo para gobernar. Me la pasé creando asociaciones ilícitas", ha declarado.

A este respecto, Fernández de Kirchner ha sugerido al tribunal federal que cite a declarar al presidente electo, Alberto Fernández, ya que fue su jefe de Gabinete cuando supuestamente ocurrieron los hechos.

"El responsable en materia administrativa y penal es el jefe de Gabinete, porque es e quién ejecuta el presupuesto de la nación argentina. Van a tener un problema porque van a tener que citar al Presidente de la República. Pero será interesante escuchar lo que tiene para decirles", ha comentado.

Con todo ello, ha considerado que es víctima de "una clase magistral de 'lawfare'" y, para "quienes no sepan de qué se trata", ha aclarado que "se trata de perseguir a dirigentes políticos". "Seguramente tienen la sentencia ya escrito", ha indicado.

La vicepresidenta electa ya está siendo juzgada por otro caso de corrupción y tiene múltiples procesos abiertos, todos ellos por presuntas corruptelas durante su Gobierno (2007-2015) y el de su marido, el fallecido ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007).

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