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Los 90 años de Estela de Carlotto, símbolo de la búsqueda de bebés robados en la dictadura de Argentina

Estela de Carlotto, presidenta de la fundación Abuelas de Plaza de Mayo. Foto: EFE.

Estela de Carlotto, símbolo de la búsqueda de bebés robados por la dictadura argentina, cumple este jueves 90 años. Y lejos de bajar los brazos, la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo advierte que, hasta el último aliento que le quede de vida, seguirá trabajando por encontrar a los más de 300 niños, hoy ya hombres y mujeres, que aún no conocen su identidad.

"Me tocó hacer algo tan serio, grave y doloroso, pero a la vez tan necesario, como ha sido buscar a una hija y a un nietito, y eso me llevó y me va a llevar toda la vida buscando lo que falta", cuenta a Efe esta "mujer común" que, a pesar de que tuvo una madre y abuela longevas, nunca imaginó llegar a los 90 "activa y con ganas de hacer cosas".

Maestra, esposa y madre de cuatro hijos, la vida de Estela dio un vuelco cuando en 1977 su hija Laura, miembro del grupo guerrillero Montoneros, fue secuestrada por el régimen de facto (instaurado en 1976 y que se alargó hasta 1983) y llevada a un centro clandestino de detención y tortura.

Cuando desapareció estaba embarazada de tres meses y, tras dar a luz en cautiverio, fue asesinada: "Acá no hubo guerra ni sucia ni limpia, acá hubo una dictadura cívico militar terrorífica que sembró el espanto, con miles de centros clandestinos de detención en todo el país que ahora son lugares de memoria. Esto fue terrorismo de estado", remarca la nonagenaria activista.

Nada se supo del niño que su hija había dado a luz. Hasta 36 años después.

EL TERROR QUE CAMBIÓ TODO

Esos últimos años de la violenta década de los 70 cambiaron para siempre el destino de infinidad de familias como la de Estela y su esposo, Guido Carlotto, quien antes de perder a su hija sufrió en carne propia las torturas de la dictadura.

"Estos genocidas buscaban a mis dos mayores hijas, Laura y Claudia, y se lo llevaron prisionero 25 días torturándolo y viendo cómo torturaban a otras personas", recuerda.

El hombre salió con 15 kilos menos y enfermo, pero sobrevivió, y junto a su mujer debió enfrentarse a la cruda realidad: "Laura fue asesinada y nos entregaron su cuerpo. Tuve ese privilegio, entre comillas, por una promesa que hizo uno de los militares del Gobierno de entonces, porque yo conocía a su hermana, que era maestra como yo", evoca Estela.

Consultada por qué le diría hoy a su hija si pudiera, De Carlotto se sincera: "Que su mamá nunca dejó de pensar en ella. La sueño, pero no puedo verla envejecer, porque no me la imagino, siempre la veo joven y con sus maneras de ser".

LAS ABUELAS DE PLAZA DE MAYO

Pero el inmenso dolor no la amedrentó y el tiempo que había empleado en buscar a su hija y clamar por su vida se acabó convirtiendo en una lucha de por vida junto a otras mujeres que, como ella, querían saber dónde estaban sus nietitos, a pesar de la represión.

"Nunca tuve miedo de salir, y si me pasara lo que me pasase, me daba lo mismo, porque yo estaba buscando nada más y nada menos que una hija y un nieto, y el riesgo que corríamos sabíamos que era serio pero lo desafiábamos", subraya.

En 1978, tras jubilarse, pasó a integrar la organización Abuelas de Plaza de Mayo que, casualidades de la vida, había sido creada el 22 de octubre del año anterior, el mismo día de su cumpleaños. Y juntas iniciaron un intenso periplo de visitas a juzgados de menores, orfanatos y oficinas públicas. Tareas detectivescas que combinaron con sus viajes por el mundo para dar a conocer su causa.

Mientras, su marido -que falleció en 2001- quedó a cargo del hogar: "Nosotros dijimos que no fueran a hacerse visibles, porque ellos para los militares eran los peligrosos, en cambio a nosotras nos llamaron locas y mujeres, como desprestigiándonos", señala.

"A los hombres que se quedaron esperándonos los llamo los héroes anónimos, porque asumieron el cambio de rol de su esposa, la ausencia por nuestros viajes y actividades. Representaron el apoyo, la comprensión, la espera y la muerte quizá más prematura", agrega.

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